DOMINGO XXVIII DEL TIEMPO ORDINARIO

1ªLct.:Sb.7,7-11:En comparación de la sabiduría tuve en nada la riqueza.

Sal.89,12-13.14-15.16-17:Sácianos de tu misericordia y toda nuestra vida será alegría y júbilo.

2ªLct.:Hb.4,12-13:La Palabra de Dios juzga los deseos e intenciones del corazón

Evangelio: Mc.10,17-30:Vende lo que tienes y sígueme

Este hombre que se acerca a Jesús, conocido como “el joven rico del evangelio”, llamándole “maestro bueno”, se manifiesta como alguien encantado por la personalidad radiante de Jesús. Se siente tan cautivado por Jesús que le invade por la curiosidad de saber qué ha de hacer para ser como El o semejante a El.

El joven rico le formula la pregunta:¿qué haré para heredar la vida eterna?.Siente nostalgia de lo que verdaderamente nos hace felices. Por un lado lo desconoce y por otro lo anhela como verdaderamente real.”No lo buscaríamos si al mismo tiempo no lo conociéramos ”(San Agustín).San Juan de la Cruz expresa el seguimiento enamorado de la esposa en busca del amado con ”Un no sé qué que queda balbuciendo”.

El buen sentido de aquel joven le ha llevado a una vida ordenada, moralmente buena. Practica los mandamientos, es una “buena persona”.Dice el evangelio que “Jesús se le quedó mirando con cariño” y con un rayo de luz potente le descubre lo que le faltaba:”Vende lo que tienes, dale el dinero a los pobres y luego sígueme”.

Porque Jesús mismo es la respuesta a su pregunta, Jesús es el tesoro por quien vivir sufrir, amar y morir. Entrar en el ámbito u hogar de Jesús implica conocerlo, caminar con El, entregar la vida y aceptar ser moldeado por El. Y lo que nos impide completar esta feliz aventura iniciada por Dios, por el Señor, todos lo sabemos: es la riqueza con tantos nombres: poder, lujo, placer, vanagloria, apariencia, egotismo. Todos nos sentimos como muy apegados a la riqueza que suplanta y ocupa el lugar de Dios, de Jesucristo.

El encuentro con Dios, con Jesucristo que por puro don, pura gracia se nos ofrece como plenitud y felicidad lleva consigo soportar “una poda” “un desasimiento””una muerte” pues “si el grano de trigo no cae en tierra y muerte no pude dar fruto pero si muere da fruto abundante”.Además es preciso consentir que “el Padre pode las ramas para que los sarmientos de la vid den más fruto” .

No se trata de que abandonemos nuestras actividades, los bienes del mundo, las riquezas, las cualidades y talentos y nos vayamos al desierto. Algunos son llamados a ir al desierto, otros a seguir de una manera especial al Señor. Y también en el desierto, y en la dedicación especial al Señor s han de recibir pruebas, podas, denuncias. A veces pensamos que hacemos cosas a favor de Dios y sucede que nuestro ego afectado es el Dios a quien adoro.

Dice también san Pablo, quien esté casado como si no lo estuviera, quien posee riquezas como si no las poseyese Todo es transitorio y llevamos semillas de lo eterno ,de lo imperecedero, de lo esencial .Lo definitivo es el Reino de Dios y su justicia y lo demás por añadidura

Fácilmente pudiéramos movernos entre el desprecio de los bienes del mundo y la absolutización de los mismos. Y con sentido común y sensatez es fácil deducir que “nadie se lleva algo al otro mundo”.

En estos días he leído una carta al director del periódico de un paciente de Depresión quien después de haber sufrido mucho siendo defraudado por personas de las que más esperaba reconoce que se han acercado a ella otras personas anónimas a las que da gracias de corazón. Se siente como nueva, ha encontrado la alegría de vivir y da gracias por su enfermedad y por las personas que la han ayudado y también por quiens le han defraudado.

Un multimillonario holandés con un cáncer incurable recibe por intercesión de un grupo de cristianos el signo de su curación y ordena que parte de sus riquezas sean dirigidas a potenciar un proyecto de Evangelización 2000 a través de los medios de comunicación.

Descubrimos a hombres y mujeres prudente y sabios, llenos de luz, ricos en hondura, a veces con grandes fortunas pero con el orden de Dios.

Sácianos e tu misericordia, enséñanos a a calcular nuestros años, que adquiramos un corazón sensato, danos vida por los días en que nos afligiste y toda nuestra vida será alegría y júbilo.

¿Qué hemos de hacer? Dejemos que nos traspase y nos aleccione la Palabra de Dios viva y eficaz” penetrante hasta el punto donde se dividen alma y espíritu”

Published in: on octubre 13, 2009 at 6:01 pm  Dejar un comentario  

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