JULIÁN MARÍAS

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JULIÁN MARÍAS(1914-2005)

Nació en Valladolid el 17 de junio 1914.Se trasladó a Madrid su familia el año 1919.Estudió en el Colegio Hispano y en el Instituto Cardenal Cisneros. Discípulo notable de Ortega y Gasset, Zubiri, Manuel García Morente y José Gaos.

Licenciado en Filosofía en 1936.El año 1941 presentó su tesis doctoral sobre la Filosofía del P.Gratry pero quedó suspendída con el voto en contra de Manuel García Morente y sin tener en cuenta el juicio del director de la misma ,Xavier Zubiri.El año 1951 el decano del Facultad, Francisco Javier Cantón promovió la realización de un nuevo acto de defensa de la tesis aprobada entonces con la máxima calificación, poniéndose término al incidente académico.

No pudiendo acceder al magisterio en la universidad, se dedicó a escribir. Impartió cursos en Estados Unidos y en Hispanoamérica

En 1996 Premio Príncipe de Asturias, senador por designación real.,Miembro del Consejo Internacional Pontificio para la cultura del Vaticano.

Colaboró en periódicos españoles,:El Páis, ABC, Vanguardia, El Norte de Castilla

Perteneció al ejército de la república y colaboró con Julián Besteiro y el Consejo Nacional de defensa en los últimos tiempos de la guerra .

Trabajó por el ideal de reconciliación entre “los justamente vencidos y los injustamente vencedores “ según su genial dictamen de nuestra contienda civil

“En 1931 conoció en la universidad a la que sería su mujer desde 1941,Dolores Franco Manera.”Mi mujer fue lo más importante de mi vida. Con su muerte desapareció mi proyecto vital de tantos años, lo que le había dado sentido. Yo ya no soy yo ni mi casa es ya mi casa”.

Uno de los mayores méritos de Marías estriba en que a pesar de ser silenciado y rechazado intelectualmente por las dos Españas, .no sólo sobrevivió a las dos sino que las superó por elevación. Descubrió que la sola búsqueda sincera de la verdad le hizo libre y conciliador. Marías procuró la verdad sin herir a nadie.

Se sentía orgulloso de no haber mentido nunca .Es célebre una anécdota de su niñez que le marcará para siempre:”Tenía yo seis años y mi hermano tres más, cuando nos prometimos no mentir nunca. Y lo he cumplido.


Se preocupó, tuvo pasión por enraizar toda comprensión de lo que es España y el mundo hispánico surgido de ella en la autenticidad de la pertenencia histórica a un proyecto común que nos dirija y por eso escribió uno sugestivo artículo Plaza Mayor ,ámbito de encuentro de todos los pueblos Hispánicos

Dentro de las corrientes filosóficas el pensamiento de Marías podríamos calificarlo como “personalista vital” por el valor que otorga a la persona y su riqueza pues “ una doctrina del hombre visto como realidad radicada en la realidad radical que es mi vida””no es una cosa, ni uno organismo ,ni un animal sino previamente a todo ello algo más hondo :una estructura de la vida humana.

Fue el cine un motivo también para explorar la condición humana y así escribió admirables críticas de películas.

Cuenta en sus memorias que en su decisivo viaje de estudios de 1933 a Oriente ante el Santo sepulcro pidió vivir una vida intensa y profunda:”Dios mío, dame una vida intensa y llena de sentido cristiano”. A José Luis Olaizaola hace esta confidencia:”Yo siempre he pensado que mi mayor confianza de entrar en la gloria la tengo en que Lolita conseguirá abrirme las puertas del cielo.

Quien crea que cuando alguien muere, se acaba, es que no ha querido a nadie de verdad”

“El cristianismo es primeramente una religión y me parecen indebidas sus utilizaciones para otros fines que pueden ser valiosos y estimables pero no son sino algo subordinado.

Como en todas las múltiples filosofías de inspiración cristiana que se han dado a lo largo de la historia, la de Marías admite dos principios fundamentales que permiten que su filosofía pueda denominarse cristiana: La tesis de la creación de toda la realidad por Dios y la de la consideración del hombre como imagen espiritual de Dios

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Es evidente que desde hace un par de siglos la vigencia de la perspectiva cristiana ha experimentado una regresión en los pueblos que la poseían. Se puede hablar con fundamento de un proceso de descristianización en varias etapas. Con la eliminación del cristianismo va desapareciendo su visión filosófica.”Se lleva mucho tiempo intentando que los hombres pierdan de vista su condición única de personas, que se vean como organismos reducidos a las otras formas de realidad que existen en el mundo; a última hora reducibles a lo inorgánico, mera realidad sin proyecto..Por supuesto sin libertad, sometidos a las leyes natuales_físicas,biológicas,sociales,psíquicas,económicas-suceptible de toda manipulación desde todas esas instancias.

Que la descristianización implique la despersonalización de la vida individual y social no es extraño pero concluye Marías :Lo que resulta paradójico es que este doble proceso de despersonalización y eliminación de la religiosidad y de su forma superior, la perspectiva cristiana, coincida con el avance mayor de toda la historia intelectual en el descubrimiento de esa forma extraña y única de la realidad que es la persona humana, justamente lo que somos. Si se compara la claridad alcanzada en este siglo con todo lo anterior, la sorpresa es absoluta. Tal vez por eso se extreman los esfuerzos por hacer que los hombres aparten su mirada de lo que empiezan por fin a ver”

La crisis religiosa de nuestro tiempo, consiste ,antes que en una perturbación de la relación del hombre con Dios en una múltiple mutilación de la realidad humana

Se ha acentuado de manera progresiva la interpretación intramundana de la religión



En la “perspectiva cristiana Marías hace alusión a las siguientes infidelidades cristianas al cristianismo.

La primera la de algunos cristianos de origen judío que no acepan el carácter universal de una religión que se presentaba como verdadera.

La segunda la de a época de las persecuciones. Duda de la motivación de presentarse el martirio: ¿exceso de celo?¿afán de desafío?¿Anhelo de perfección o de notoriedad incluso a los ojos de Dios?

Una tercera infidelidad, después del edicto de Milán: peligrosa aproximación de la iglesia a los poderes.

La cuarta: rivalidades en los concilios.

La quinta: el Cisma de Oriente por la rivalidad entre Roma y Constantinopla por soberbias humanas.

El modo Cristiandad en cuanto “se compromete como un poder temporal que pretenda imponer el cristianismo como tal y con esos recursos.

La séptima infidelidad, la Inquisición aunque “una confusión entre herejes y sediciosos”.Gracias a la iglesia que además de sus protestas con su enseñanza sobre la misericordia influyó para que los castigos se suavizasen.

La octava: la aversión al mundo a lo humano que fue pretexto para el rigorismo y el ascetismo.

La novena; exclusiva atención a los pobres con descuido o acaso hostilidad respeto a los que no lo son.

La décima y última, la más grave: El olvido de la otra vida, la atenuación de la perspectiva de la muerte y la perduración personal.

Afirmar que la muerte pertenece a la vida es sencillamente considerar a la muerte como realidad ingrediente o radicada en otra realidad más consistente que es la vida, mi vida.

Si la razón vital es la que todos poseemos ,es un hecho que esa razón ordinaria se revela contra el pensamiento de la extinción de la persona. En rigor, la murete personal es incomprensible. Y si la vida es la realidad radical no puede tener la muerte la última palabra. El allende de la inmortalidad estaría sugerido no más que con profesar un orteguismo consecuente, punto al que no llegó Ortega.

Cuando murió Manuel García Morente, Ortega, consternado comentó:”Es el primero de los nuestros que se marcha”. Hay razones para pensar que Morente puedo haber su propia muerte como una manera de quedarse. El había expresado que la muerte forma arte de la vida dándole incluso forma de silogismo:”La muerte es algo que me acontece a mi, luego está en mi vida. Ahora bien, lo que es contenido es siempre menos extenso que el continente. Luego el hombre es inmortal”

“Mi vida es la realidad radical ;la muerte sea cualquiera su significación ulterior, está radicada en ella, la encuentro en su ámbito o área; por consiguiente, sólo como expectativa, anticipación, inminencia o posibilidad; en otras palabras, como un contenido de mi vida, como un ingrediente de ella. Esta es precisamente la interpretación radical de la muerte: su interpretación en su raíz que es mi vida”

Frente a Jean Paul Sastre para quien la muerte es como un muro, usa la expresión castiza de “tránsito” que la tradición cristiana había reservado para las personas santas pero que puede ampliarse

Morir es ser expulsado de la instalación corpórea”

El bello y sugerente argumento de lo insoportable que resulta penar en la aniquilación d de las personas amadas lo que lleva a decir a Marías que quien niega la vida eterna es que nunca ha amado verdaderamente a nadie. El amor es ingrediente de mi vida lo mismo que son las personas amadas y en la vida ultraterrena tendría mi supervivencia la función de confirmarme en el don que los demás son para mi. También está el argumento muy a propósito de que renunciar a la esperanza en la otra vida es renunciar a la vida misma, incluido su aquende terrenal; y de que por eso silenciar públicamente la otra vida es una injusticia social.

Converge con la célebre sentencia de Gabriel Marcel que declara que “amar a una persona es decirle no morirás”.



Obras:julian-marias3

Historia de la filosofía, Revista de Occidente, Madrid,1941

Los españoles, Revista de Occidente, Madrid,1962

Antropología metafísica. La estructura empírica de la vida humana, Revista de Occidente, Madrid,1970.

La España real Espasa-Calpe, Madrid,1976

Problemas del cristianismo, Bac, Madrid,1979

España inteligible. Alianza Editorial ,Madrid,1985.

La felicidad humana. Alianza Editorial, Madrid,1989

Sobre el cristianismo, Planeta testimonio, Barcelona,1997

La perspectiva cristiana. Alianza Editorial, Madrid,1999

Obras completas(hasta 1982),revista de Occidente, Madrid,1958-1982,10 volúmenes

Una vida presente. Memorias ,Alianza Editorial, Madrid,1988-1989

Disponible en Páginas de Espuma, Madrid,2008.

Tratado de la convivencia, Martínez Roca, Barcelona,2000

Entre dos siglos, Alianza Editorial, Madrid,2002

Published in: on octubre 15, 2009 at 10:15 pm  Dejar un comentario  

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